GRANADA HOY
EL GESTO QUE MUCHOS HACEN CADA VERANO EN LAS PLAYAS DE GRANADA Y QUE PUEDE ACARREAR MULTAS DE HASTA 60.000 EUROS.
Hacer un agujero en la arena parece un juego inofensivo, pero la normativa que regula el uso del litoral establece límites
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Cubos, palas y castillos de arena forman parte de cualquier jornada de playa. Sin embargo, hay una costumbre muy habitual que, si se lleva al extremo, puede acabar teniendo consecuencias económicas importantes. Excavar grandes agujeros en la arena o modificar de forma significativa la superficie de la playa puede dar lugar a sanciones al estar afectando a un espacio considerado dominio público marítimo-terrestre. Aunque la legislación no prohíbe que niños y adultos jueguen en la arena, sí establece una serie de límites para evitar daños en el litoral o situaciones que puedan poner en peligro al resto de bañistas.Cuándo cavar deja de ser un simple juego
La diferencia está en el alcance de la actuación. Un pequeño hoyo para jugar o construir un castillo de arena no suele plantear ningún problema, pero la situación cambia cuando las excavaciones alcanzan grandes dimensiones o permanecen abiertas, convirtiéndose en un obstáculo para quienes pasean o disfrutan de la playa. También pueden ser objeto de sanción aquellas actuaciones que impliquen retirar arena del lugar o modificar de forma relevante la configuración natural del entorno.
La protección va más allá del baño
La arena no solo cumple una función recreativa. Forma parte del ecosistema costero y desempeña un papel fundamental en la conservación del litoral. Ayuda a frenar la erosión provocada por el mar, amortigua los efectos de los temporales y sirve de hábitat para diferentes especies. Por este motivo, la normativa protege tanto la arena como otros elementos naturales presentes en las playas, limitando aquellas acciones que puedan alterar su equilibrio.
Sanciones que pueden alcanzar los 60.000 euros
El régimen sancionador previsto en la legislación diferencia entre infracciones leves y graves en función del impacto causado sobre el dominio público marítimo-terrestre. En los casos de mayor gravedad, cuando existe una alteración importante del entorno o una actuación que incumple de forma clara la normativa, las multas pueden llegar hasta los 60.000 euros. La cuantía dependerá siempre de las circunstancias concretas y de los daños ocasionados.
Disfrutar de la playa, pero con sentido común
Cada verano, las administraciones recuerdan una serie de recomendaciones para compatibilizar el ocio con la conservación del litoral. Entre ellas, evitar dejar agujeros profundos abiertos, no extraer arena, piedras o conchas y respetar el entorno natural. Pequeños gestos que, además de contribuir a mantener las playas en buen estado, ayudan a evitar incidentes con otros usuarios y posibles sanciones derivadas de un uso inadecuado de un espacio que pertenece a todos.
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